El Viejo.

 

Hace frio, otra vez hace un frio de cagarse, se sabe que es invierno y hace frio, pero una cosa es decirlo y otra vivirlo, que tornillo viejo; estar así al frio y de noche no es joda.

Rompo las maderas del cajón de manzanas para hacer el fuego, un fueguito que no va a durar nada porque esa maderita fina se quema enseguida.

Acá estamos El Viejo Roca y yo con este frio, en la calle, esperando. ¿Quién te ha visto y quien te ve? Diría mi vieja.

Estamos acá los dos dolidos. Si, dolidos de estar acá, con bronca y también con vergüenza. Es la verdad, tenemos verguenza de ser nosotros los que estamos acá hace dos semanas.

El Viejo pone la pava, la que usábamos adentro, no se como se me ocurrió agarrar la pava. El Negro Gonzalez dijo no se hagan problema muchachos, no pasa nada, mañana volvemos. Pero yo no se por qué la agarré igual. Capaz que se porqué. Porque no le creí al Negro, no le creí por sindicalista, por chamuyero, por medio garca, que se yo porqué, capaz porque nadie le cree y todos dicen que es un hablador al pedo. No se, por algo me agarré la pava de lata. Menos mal, ahora se está negreando con el humo, tiene mil años, pero estaba impecable el aluminio, un poco abollada nomás. Ahora en un ratito se puso negra. Lástima que no agarré el mate. Anda a saber porque no agarré el mate.

Y acá estamos. No se que pasó. Bah, si se que pasó. Era cantado que nos iban a cortar la cabeza a todos. Yo nunca me la creí la de que íbamos a estar mejor. Nunca me creí el chamuyo de que los gringos que compraban la fábrica hacían todo al pie de la letra. Decían que iba a ser la gran cosa para nosotros. Que los gringos que venían nos iban a tener a cuerpo de rey  y no se cuantas pelotudeces más. Que manga de pelotudos, o de hijos de puta, no se, todavía no se.

Mirá si van a comprar una fábrica como ésta, con todos puros empleados viejos, y la van a dejar abierta, unos gringos que si tienen tanta plata como decían estos pelotudos, se ponen una fábrica nueva y listo, ¿para qué mierda van a comprar esta fábrica? Ay dios que manga de pelotudos. Yo lo dije. Eso me deja tranquilo. Yo lo dije cuando nos llamaron para decirnos que se vendía la fábrica, pero no se preocupen muchachos, ustedes van a estar mejor que nunca porque compra una empresa yankee “de primer nivel”. Eso dijeron los chantas, les van a pagar todo en blanco y les reconocen la antiguedad y que se yo cuantas pelotudeces más.

Había algunos que se pusieron contentos todavía. Hay gente que no le da la cabeza, y que como quiere cagar más alto que el culo le gusta decir que trabaja en una empresa de gringos, o que trabaja para los gringos, flor de pelotudos son. Yo sabía que iba a pasar esto, y menos mal que lo dije en la asamblea, sino ahora estaría con un ladrillo en el pecho y maquinando porque no lo dije. Pero lo dije. Les dije muchachos, nos van a cortar la cabeza a todos, empiecen a buscar laburo, estos gringos nos echan a la mierda ni bien firmemos los papeles. ¿Somos todos boludos acá? ¿Para que carajos van a querer comprar una fábrica como esta? Puros fierros viejos, los hacíamos andar nosotros y el don Osvaldo nomás, pero desde que se murió el viejo, va de mano en mano, y ninguno de los que están sabe hacer la O con el culo del vaso; la venden, se llevanla plata y nos van a dejar a todos culo pal norte. Nos van a rajar a todos. Yo digo que  nos paguen la indemnización ahora si quieren que firmemos y que nos mantengan el trabajo.

Menos mal que lo dije, tengo la conciencia tranquila por lo menos. El Negro Gonzalez no me quería dejar que terminara de hablar, me miraba fijo ¿desde cuando sabés tanto de fábricas vos pibe? ¿Qué te pasa? ¿Quién te llenó la cabeza? ¿No ves que nos conviene a todos? Vamos a cobrar más, porque van a pagar como corresponde por el convenio, y van a poner en blanco las horas extras. ¿No entendés? A los más viejos les conviene para la jubilación. Esto no es así nomás, se firman papeles, y tienen que cumplir, son gringos, respetan la ley, allá no es como acá. Allá si tirás un papel en la calle y te llevan preso.

Y yo mirá si me le iba a quedar callado, y encima que tampoco era la primera vez que me cruzaba con el Negro, ¿A si Negro? Mirá vos. ¿Sabés que pasa? , el problema es que acá nadie va preso Negro y menos por estafar a los obreros. ¿Somos todos pelotudos?¿No se dan cuenta que van a cerrar la fábrica?

Menos mal que lo dije. No se si el Negro es coimero o no, que se yo, es un negro bocón, vago, que se envició de ser  delegado y que nunca nos consiguió nada, nunca le gustó laburar tampoco.

Y ahora seguimos acá, El Viejo Roca está cagado de frio, se refriega y se refriega las manos como si eso le fuera a dar calor, pobre viejo, tiene una camperita de hace cien años, finita finita, con este frio, se llega a enfermar el viejo este y se caga muriendo.

Debe tener unos diez años más que mi viejo. Pobre mi viejo, si viviera estaría acá, capaz que todavia no se hubiera jubilado. Estaría laburando como este viejo que se  pasa de años pero se quedó porque ¿que iba a hacer en la casa?; es solo, no tiene familia, y con la jubilación no le alcanza para pagar el alquiler y vivir. Mirá vos lo que es, una vida entera de laburo y nunca pudo tener su casa. ¿Cómo se explica? Que gringos de mierda, lo van a matar al viejo. ¿Adonde va a ir este viejo? ¿Eh? ¿Adonde?. Debe tener lo menos, setenta y pico, ¿quién le va a dar laburo? si no hay laburo para los pibes, menos para los viejos. Este viejo se va a la casa y se muere de tristeza o se cuelga de una soga, porque para las balas no le va a alcanzar la plata. Gringos de mierda y la puta que los pario.

Ahora que prendimos el fueguito se van a acercar los muchachos. La noche es lo peor para estar acá, porque si pasa algo ¿quien lo ve? Si vienen y nos muelen a palos o nos cagan a tiros ¿quién va a decir que no hicimos nada? Nos van a echar la culpa a nosotros, vamos a salir en la televisión como unos negros de mierda, vagos, violentos, que no respetan nada, negros desagradecidos, y ¿quien nos va a defender? Si nadie gana nada defendiéndonos. Van a asustar a las familias para que se queden calladitas y listo, si te he visto no me acuerdo. ¿Te pensás que los gringos no le tiran unos mangos a los milicos? ¿Te pensás que no tienen amigotes en el gobierno? Toda la misma mierda estos gringos y los políticos de mierda y los patrones soretes como estos dos inútiles de los hijos del viejo Osvaldo que si se llega a levantar de la tumba y ve lo que hicieron los mata con las propias manos.

Y nosotros acá con este frio hace dos semanas. ¿Cuanto vamos a aguantar? ¿Cuánto nos van a dejar estar acá? Los muchachos que tienen familia tienen que ir a changuear para parar la olla y estos hijos de re mil puta lo saben. El tiempo está a favor de ellos, no de nosotros, el tiempo siempre es a favor del que está sentado arriba de la guita, nunca va a estar a favor de los pobres. Eso siempre lo decía mi viejo, y recien ahora lo entiendo y mirá vos como lo vengo a entender; en una noche de invierno, calentándome con un fuego de un cajón de fruta que va durar menos que un pancho, cagado de frio, con la panza vacía, acompañando a este viejo que anda a saber cuanto va a aguantar. Ya lo creo que el tiempo siempre está a favor del que tiene la plata.

Algunos de los muchachos ni han comido, los que tienen pibes se la pasan mateando porque ¿que carajo le van a dar de comer a los pendejos?

Y mirá que yo desconfiaba, mirá que yo pensaba que nos iban a echar pero que carajo me iba a imaginar como iba a ser todo esto, nunca pensé que no nos iban a pagar, ni la quincena trabajada nos pagaron. Que si no aceptábamos la miseria que nos ofrecían y firmábamos en el Ministerio no nos pagaban nada. Esa no me la imaginé nunca y menos que íbamos a terminar acá.

Si me viera mi viejo. ¿Que diría mi viejo? Capaz que le daría verguenza. Andá a saber, mi viejo tenía eso de la dignidad del pobre, era un tipo recontra  derecho mi viejo, para él las cosas eran así, te tocó ser pobre y bueno, hay que aguantar, algo así pensaba, era de los bien adiestrados.

Que mierda de frio, si por lo menos fuera verano. Mirá que le doy vuelta y vuelta al asunto, pero no le encuentro salida, porque ponele que paguen la indemnización, que digan que si y que la paguen,  ¿Para qué mierda quiero la indemnización? Ni la miseria que quieren pagar, ni la indemnización completa. No sirve para nada esa plata.

Esto es como el ratón que está en la ruedita y le da vuelta y vuelta y vuelta, y un día se queda quieto y se caga muriendo, esto es igual. ¿De que mierda te sirve estar veinte años en un laburo? El día que te bajaron de la ruedita no sabés que mierda hacer, y te cagas de hambre.

Veinte años laburé acá adentro, ocho horas por día de lunes a sábado, más las horas extras, en negro. Si saco la cuenta me tengo que pegar un tiro en las pelotas por pelotudo. Y lo peor, no es eso, lo peor es todo lo que uno ha hecho. Pero mirá que hay que ser recontra pelotudo de la vida. Me hierve la sangre cuando me acuerdo  las cosas que hemos hecho para sacar los trabajos! ¿Y como le buscábamos la vuelta, para hacer bien las cosas, para no perder los clientes, como don decía el Don Osvaldo, teníamos esa máquinas que eran un cascajo viejo y venían materiales nuevos y nosotros meta y meta buscarle la vuelta para adaptar las máquinas, todo medio inventado, atado con alambre, con las maquinas hechas mierda. Terminaba de laburar y me iba a mi casa;  y pensaba y pensaba y por ahí me despertaba y zás! Se me ocurría algo, y al otro día le decía al don Osvaldo y ahí nomás le metíamos mano a probar, si llegaba a andar, más contento! y si no la jeta hasta el piso y a seguir buscando. Que viejo gauchito que era el Osvaldo que lástima que se murió, y que torcidos todos los que vienieron después, ¿cómo puede ser?

Pero ves, eso por ejemplo, esas horas de pensar y pensar, y todo lo que se ha hecho, ¿Eso como se paga? ¿Te lo paga la indemnización? ¿Cuánto vale eso? Por qué no se van a la reputísima madre que los re mil pario estos gringos de mierda y ojalá les salga un cáncer en los huevos a ellos y a los hijos de re mil puta de los hijos de don Osvaldo el Martíncito y el Carlitos, flor de soretes los dos.

No me tengo que dar más manija porque me dan ganas de prender fuego todo y que se termine esto de una vez por todas. ¿Cuánto se puede aguantar así?

El viejo Roca se para el lado del alambrado a mear, justo pasa el patrullero y lo ilumina, es flaco el viejo, flaco y alto y eso que se ha achicado un poco. Tiene todo el pelo blanco blanco. Siempre está afeitado, impecable El Viejo. No se si es soltero, separado o viudo, nunca le pregunté de esas cosas.

Ahora yo digo, por más que me paguen todo, no sirve para nada, porque laburo no hay, ¿para que me alcanza? Para vivir unos meses ¿y después? Si yo lo único que sé es doblar fierros, ¿adonde voy a ir a laburar? ¿Cómo mierda se gana el mango un herrero si no es doblando fierros, usando una soldadora? ¿Qué voy a hacer?. A mi nadie nunca me preguntó que me gustaba hacer, yo tampoco me lo pregunté, ojo. En mi casa nunca nadie se hizo esas preguntas. La vida es dura, punto, somos pobres, punto, hay que trabajar de lo que sea, punto. A los dieciseis, un día mi viejo me dijo mañana venís conmigo a la fábrica que te conseguí laburo. Yo iba a la escuela, y me gustaba, y le dije a mi vuejo, Pero yo voy a la escuela, y él, pasate a la noche, tenés que laburar.

Ahí viene el gordo Flores, más que Flores, flor de garca este gordo, siempre fue un garca, el típico que te manda al frente siempre, que nunca hizo ninguna cagada porque siempre está oliendo el ojete al supervisor. Que gordo de mierda.

Seguro que viene a pechar algo porque encima es miserable y pedigueño el gordo. ¿No te digo? Viene a manguear puchos. No gordo, no tenemos puchos, que mierda vamos a tener puchos sino tenemos para comer.

Ayer se hizo una colecta para los muchachos que tienen familia, hay muchas de las mujeres trabajan pero no alcanza, que mierda va a alcanzar si un saché de leche te sale un huevo y la mitad del otro y acá el que no tiene tres tiene cuatro pibes.

Eso lo bueno de no tener pibes por lo menos. Igual pienso que me gustaría tener un pibe para enseñarle cosas, que se haga hincha del verde, que estudie, que siga estudiando. Yo de pedo que terminé la secundaria en la nocturna, a mi me gustaba, habia una profesora que nos daba para leer cosas de filosofía, nadie le daba pelota pobre mina, no era fácil entender, pero la mina explicaba bien. Te lo decía todo en fácil. Andá a saber cómo fue, pero la mina se ve que se dio cuenta que a mi me interesaba, me explicaba, me prestaba libros, me enseñaba. Me acuerdo que me quedaba leyendo a la noche y al otro día no podia arrancar y mi viejo dale que te dale con la cantinela, que para que mierda lees si sos un burro como todos nosotros, nacimos para ser burros de carga. Para que te cagas la cabeza con esos libros. Yo en ese momento lo odiaba a mi viejo. Lo hubiera recontra cagado a trompadas, pero era mi viejo, no lo iba a cagar a trompadas,  pero lo odiaba. Después con los años lo entendí. Pobre mi viejo, la verdad que vivió para laburar y no conocía otra vida, le parecía que los libros eran cosa de ricos, que yo me las quería dar de culo con rosca. Y que encima me iban a meter ideas de zurdos en la cabeza. Andá a saber lo que se imaginaba. Pobre mi viejo, laburaba desde los 12 años como un burro.

A veces yo me llevaba algún libro a la fábrica para leer en el descanso, o en el colectivo y un día El Viejo Roca me ve el libro. ¿Así que le gusta la filosofía Muchacho? Me dijo, y yo lo mire levantando las cejas como diciendo y a vos que mierda te importa. Nunca había cruzado una palabra con el viejo, yo sabía que era bastante mal llevado, y no quería kilombos. Lo mire, le hice que si con la cabeza y guardé el libro en el bolsillo de la campera.

Y ahí se terminó la primera conversación con el viejo.

Al otro día, cuando sonó el timbre del cambio de turno, yo me iba a buscar las cosas y El Viejo Roca viene atrás mio,  yo lo vi y pensé, otra vez este viejo, que rompe huevos, que mierda quiere ahora, que no se pase de vivo porque lo mando a la reputisima madre que lo parió.

Y el viejo me dice, muchacho, si le interesa la filosofía, me gustaría prestarle un libro, y me estira la mano, un librito bastante gastado, y yo lo miré, medio desconfiado, pero me pareció sincero, así que se lo agarré. Era un libro de Hegel. Y así nos empezamos a conocer con El Viejo Roca, me prestaba libros, no se de donde los sacaba. Nos hicimos amigos; y al poco tiempo de eso se murió mi viejo, un infarto, reventó, toda una vida de laburo y nada más.

Y acá estamos El Viejo Roca y yo, los dos cagados de frio, adelante de la fábrica donde mi viejo laburo toda la vida y este viejo también, y yo ya hace como veinte años y deben ser como las dos de la mañana, nos quedan un montón de horas hasta que cambiemos de turno. Con los muchachos nos organizamos para hacer turnos de ocho horas, como cuando laburábamos. Pero ocho horas sin hacer nada y al puro frio, no es lo mismo que estar laburando. Uno no está acostumbrado a esto. Dos semanas así, sin que nos entre un mango con las deudas de la quincena que no nos pagaron los gringos hijos de una gran puta. Nos tienen con la soga al cuello.

Algunos de los muchachos ya empezaron a perder la confianza, andan diciendo ¿por qué no aceptamos lo que nos dan y nos vamos a buscar laburo? ¿mirá si cae la yuta y nos muelen a palos? Que ya nos cagaron, que ellos son los ricos y nosotros unos pobres muertos de hambre y que no hay nada que hacer. Todo eso escuché entre ayer y hoy . Carneros, que siempre hubo y habrá. Y se sabe que a algunos les han ofrecido tirarles unos mangos más. Si esos firman y se van del paro, cagamos. Y encima son los que más necesitan, los que tienen muchos pibes, o los más nuevos, son pibes jóvenes, que tampoco tienen relación con el resto. ¿Qué les importa? Hasta eso te afanan estos hijos de puta, la solidaridad de clase, como decia la profesora, que mierda de solidaridad vas a tener si tenés cuatro pibes cagándose de hambre en tu casa? Hasta eso te afanan, la  dignidad. Uno sabe lo que tiene que hacer, pero ¿como se hace? Si la carcel de uno es en la que ha nacido. Lo peor que ni siquiera te das cuenta. Así de bien está hecho todo.

También andaban otros diciendo que porque no nos metemos adentro y tomamos la fábrica y hacemos una cooperativa, que se puede hablar con algún político y que se yo.  Pero no es fácil, nosotros no sabemos nada de manejar una fábrica, sabemos poner el lomo nomás, seguro que viene otro y nos caga de paso.

Ayer a la noche, mientras nos calentábamos en el fuego uno de los pibes empezó a hablar, que tenía un amigo que le tiraba unos mangos si le daba una mano con un laburito, son unos que revientan casas en barrios de ricos, dice que no hay peligro, que es cuando los ricos se van de viaje, que es para que haga el pasamanos, que justo le falta un pibe y que no quiere, pero tiene el nene chiquito enfermo, y no tiene para comprarle los remedios, ¿y  que que hace? Que no quiere ser chorro,  ¿sabe? Yo no quiero ser chorro, dijo, y lo miraba al viejo, como pidiendo consejo, como pidiendo algo, lo miraba con desesperación, pobre pibe la reputísima madre que lo parió. Ese pibe ya perdió. Es mentira que uno es libre. Que mierda vas a ser libre. Y lo peor es que ninguno le puede dar una mano, si estamso todos uno más crocante que el otro, sin un mango y sin nadie a quien pedirle nada.

El viejo se lo quedó mirando y bajó la mirada al piso, y después miró el fuego; un fuego que era más grande que el de hoy porque los muchachos habían traído unos troncos, andá a saber de donde, mejor no preguntar.

Cada tanto la luz de un patrullero se ve venir de lejos, tienen esas luces que te rompen los ojos, pasan, dan la vuelta manzana otean un poco siguen. A veces son miliquitos conocidos pibes de por acá. Siempre van de a dos; el otro día pararon, y bajó uno de los milicos, y se acercó a la puerta, era uno que es hermano del Rolo uno de los muchachos que trabaja en plegado,  lo conozco de vista del cambio de turno y de algún picado, siempre hemos estado a contraturno. El mimiquito le dejo unos puchos y unas cajitas de vino que ayudan un poco a pasar el frio. Algunos lo miraron mal al Rolo y al hermano, antes lo llamabamos para el picado si nos faltaba uno. Que jodido.

Ahora entiendo porque la gente que vive en la calle chupa. Ayuda mucho el vino.

¿Quien sera ese gordo que viene caminando? Ah, es el Negro Gonzalez, claro, los otros son los lameculo del sindicato. Por lo menos traen puchos y yerba, ojalá que traigan algo pa masticar también. Le digo al Viejo, y me dice, parece que estuviéramos presos, tiene razón. Andá a saber con que novedad vienen estos. No se ve mucho entusiasmo. Van de grupo en grupo, saludan, tiran algún chiste. ¿Tan pelotudo puede ser este tipo?

Hay varios grupos de muchachos, porque queremos cubrir todo el frente de la fábrica. Una manzana ocupa. Cuando mi viejo empezó a laburar era un cachito de manzana y todo campo, y de a poco el Osvaldo fue comprando los terrenos y agrandaba la fábrica. Lo importante es cubrir la cuadra donde está la entrada, porque sale a la ruta y ahí está la entrada. Por eso hay varios grupitos, cada uno con un fuego. La gente se junta por turnos y por especialidad –como diría El Viejo, que no dice tareas, dice especialidades. Y mirá vos como son las cosas que en veinte año trabajando en la misma fábrica y uno se conoce con la gente del mismo turno nomás. Por ahí con alguno más por los picados, pero si no es por eso, los soldadores están con los soldadores, maquinistas con maquinistas, plegadores con plegadores.

Ahora viene para acá el Negro, si antes me caía mal ahora me cae para el recontra culo . Lo tengo recontra mil cruzado y viene haciéndose el gracioso porque sabe que en cualquier momento lo vamos a cagar a trompadas, y nosotros no lo cagamos a trompadas porque sabemos que ellos nos tienen agarrados. Siempre lo mismo. Siempre hay uno que te pone la pata en la cabeza.

¿Que novedades tenés Negro? ¿Cuando van a pagar los gringos?  Y el Negro  dice que está jodida la mano, que los gringos no quieren aflojar un peso que el ministerio de trabajo  va a ofrecer unos planes si los gringos pagan la mitad de la indenización. Y que los gringos no aflojan, que dicen que la empresa está quebrada, y que se yo que más y que recién el lunes van a traer una oferta.

El Negro habla y a mi se me empieza arder el estómago es como un fuego que me sube y el corazón, ay dios, es un redoblante en el medio del pecho. Antes de que termine de decir todas las sartas de boludeces que dice me empiezo a reir, se me salta una carcajada, no se porqué. El Viejo levanta la cabeza y me clava la mirada. Que se yo, me sale una risa extraña. De que te reís me dice El Negro, ¿Te parece gracioso? le digo que me rio de todo, de nosotros , de lo hijos de re mil puta que son los los gringos y también me rio de la boludes tuya Negro, -le digo- ¿vos te crees que somos estúpidos nosotros? Ya no me sale risa, siento un fuego en la cara, y el corazon que sigue tun tun tun, y nada más, no siento nada del cuerpo. Me le acerco con los puños cerrados y El Negro que bueno, que calmate, que más respeto, que yo solamente vengo a decir lo que dicen los gringos, no digo que sea cierto. Que Negro sorete, si me dice una palabra más me parece que me le voy encima. De reojo veo que se acercaron varios muchachos de los otros tachos y El Viejo me dice calma muchacho y me apoya la mano en hombro,  y lo mira fijo al Negro; y me mira a mi y se pone la mano al cinto. Yo le sostengo la mirada al Negro,  escuchame una cosa Negro, hace dos semanas que estamos acá, hoy es martes y vos decís que recién el lunes van a hacer una propuesta. ¿Vos los escuchaste a los muchachos? ¿Vos viste como estamos  acá? Vos sabés que la mayoría tiene familia y que hay pibes que están a matecocido y pan hace una semana. ¿Sabés quien nos están hambreando a nosotros Negro? Vos nos estás hambreando Negro.

Cada vez más cerca lo tengo. Acá hay que hacer algo, no podemos esperar una semana más dos pesos van a ofrecer ¿y que hacemos cuando  nos ofrezcan dos pesos eh? Vamo a tener que aceptar porque vamo a estar recontra mil cagados de hambre. A vos te paga el sindicato Negro, nosotros nos estamos muriendo de hambre acá.  Y no te lo digo por mi, yo no tengo familia, pero estos pibes no pueden seguir aguantando acá, y vos lo sabés, no van a aguantar. Hay que comer, hay que darle de comer a la familia. ¿Qué piensan hacer? ¿A ver? ¿Que alternativa da el sindicato?

Los muchachos alrededor nuestro son cada vez más, yo los veo que hacen que si con la cabezan, pero lo sigo mirando al Negro, lo miro fijo a los ojos, no va a ser la primera ni la última vez que me agarro a trompadas con un tipo. Y los otros dos lameculos que lo acompañan se vienen más cerca y pero los muchachos muchachos también. Calmate pibe me dice uno, lo miro y le sigo hablando al Negro. Los compañeros no van aguantar, se quiebra la confianza Negro.  Necesitamos hacer algo, no podemos seguir acá como unos pelotudos todo el día. Hasta hace dos semanas cortábamos y doblábamos fierros y ahora estamos todo el día acá rascándonos los huevos, no se aguanta más esto.  ¿Por qué no cortamos la ruta todavía eh? No quiero pensar mal Negro pero cuando cerraron la metalúrgica de Don Bosco enseguidita vos estabas con los muchachos cortando la ruta, y saliendo en la television, ¿que pasa que nosotros nos cortamos? Hay que cortar la ruta mañana Negro. Los muchachos alrededor nuestro dicen que si, que el pibe tiene razón. Ni saben como me llamo, la mayoría no sabe como me llamo. Dicen que si, que esto no se aguanta más, que nos están cagando, que que carajos les importa a ellos no abrir la fábrica, que son todos una manga de gatos. El Negro se va como achicando, ya no se lo ve tan cocorito, el cogote se le estaba metiendo adentro del pecho, y los mira  como perro con la cola entre las patas. Dice bueno compañeros, que no es tan fácil, nosotros estamo negociando, no se puede romper la negociación. Y uno de los muchachos se le para adelante y dice ¿vos nos tomás de giles Negro? ¿Que negociación?, hace dos semanas que estamos acá ni el sueldo nos pagaron. ¿Cuál es la negociación? si no ofrecieron nada? Y uno de por allá gritó, ¿no te habrán coimeado Negro no? ¿No te habrás pasado pal otro lado Negro no? Hay que tener un poco de paciencia muchachos, esto no se soluciona de un dia para el otro dice el Negro y a mi se me sube la mostaza de nuevo, este hijo de puta nos está cagando. Se terminó la paciencia, Negro, no tenemos más, y los muchachos que si, que basta que vamos a la ruta.

 

El Negro agacha la  cabeza, y se mira la punta de los zapatos,  el Negro no usa botines, usa zapatos, como los patrones. Ahora levanta la cabeza y dice bueno muchachos, si ustedes quieren hacer bardo, vamo a hacer bardo, pero después hay que bancar la parada ¿está claro no? Y los muchachos que si, que ¿qué te crees? ¿Qué somos giles?

Yo ahora hablo con el jefe, a las 5 de la mañana estoy acá con las gomas y que reviente todo, como ustedes quieran compañeros. Eso si, después a llorar a la iglesia, está claro ¿no?

Y los muchachos que si, que ya  estamos podridos, que por mansos nos estamos cagando de hambre , que así no nos  van a pagar una mierda, que nos tenemos que hacer escuchar, que acá sino cortamos no pasa nada y nos pisan la cabeza.

El Negro está recontra caliente, se le nota, saluda así nomás y se va con los otros dos inservibles que lo acompañan.

Que quilombo viejo, la puta madre esto se pone cada vez peor, hace un mes los miraba por la television a los cortes y me quejaba, y la escuchaba a mi vieja diciendo que eran todos unos negros muertos de hambre, vagos de mierda que no quieren laburar y que mirá lo que hacen, no respetan nada. Que todos tenemos derechos y dale que dale. Y en un rato parece que el negro de mierda muerto de hambre voy a ser yo. Ojalá que no me vea mi vieja en la tele.

El Viejo está callado, le hago una seña con la cabeza para el lado por el que sale el Negro, para ver si dice algo, para ver que piensa.  Dice que tiene miedo que se vaya todo al carajo que no le confía al Negro y otra vez veo que se pone la mano en la cintura, como palpándo algo. ¿Tendrá un fierro el viejo?

Los muchachos están divididos, algunos quieren romper todo, otros quieren seguir esperando a ver si los gringos hacen una oferta, andá a saber, para mi que tienen miedo. Allá hay un grupo que dsicute, son los de plegado me parece, casi se van a las manos. Ahí los separaron. Uno agarra las cosas y se va puteando. Soldado que huye dice el Viejo y baja la cabeza. Está pensativo El Viejo.

Ya son como las tres y media, el  rocio  me mojó toda la ropa, estoy calado hasta los huesos. La cabeza no me para, no confío en el Negro, no confío en ninguno de los hijos de re mil puta del sindicato. ¿En quien carajo confío?. En El Viejo confío, en Martín el pibe ese que laburaba conmigo y ahora labura en el otro turno, en ese también confío, en el Rolando que era uno que laburaba con mi viejo, y en mi. Ciento cincuenta tipos laburando pila de años en el mismo lugar y no conozco a nadie, pila de años doblando fierros que no se ni para que mierda son y no confío en nadie. Que vida de mierda la del bruto diría mi viejo. Levantarse ponerse la ropa, los botines, tener olor a fierro, las manos curtidas, la columna torcida ¿y para que?, con suerte un día te jubilás y tenés que seguir laburando como El viejo Roca, sin suerte, un día te cagas muriendo como mi viejo.

No se que pasa en el grupo de la otra esquina, están a los gritos, y ahí se agarraron nomás, la que falta que nos caguemos a trompadas entre nosotros. Ya los separaron, uno sacó una faca. ¿Que mierda hace un tipo con una faca acá? Y me da risa, no se de que me río. Si se, acá lo primero que hacías cuando entrabas a trabajar era hacerte tu propio cuchillo para el asado, y mirá donde lo andamos usando.

El Viejo está sentado en una pilita de ladrillos, mira el fuego y no dice nada. Mira sin mirar. ¿Qué pensará? ¿Qué se piensa cuando uno es viejo como este viejo? ¿Pensará que si no le pagan se va a morir en la calle? Si yo ya no tengo a quien pedirle plata; y laburo me va a costar conseguir, imaginate el viejo este. Y si no paga el alquiler va a la calle y ¿quién le va a dar techo?. Yo le daría, pero tampoco tengo.  Capaz que está pensando que va a caer la cana y nos van a cagar a palo a todos. ¿Y uste que piensa Viejo? Tarda en responder, como si le costara volver; andá a saber de donde. Nada, pibe, me acordaba de cuando era un purrete; mi madre me preparaba pasteles y yo los vendia en la calle, no se porqué, me acordé del olor de los pasteles.

Que lento que pasa el tiempo cuando uno espera que lo pario y con este frio, faltan dos horas para las cinco, andá a saber si vienen, no le confío al Negro sorete ese.

Parece que se terminaron las peleas, algunos muchachos se han dormido tapados con cartones. El vino circula entre los que no dormimos, yo me entreduermo pero se me vienen unos sueños que mejor estar despierto.

Esas dos camionetas que están allá paradas desde hace un rato me tienen preocupado. Hace como una hora que están ahí. Antes no estaban. No me gusta la pinta, no tienen chapa, y tienen los vidrios negros.  El Viejo me sigue la mirada, tampoco le gusta lo que ve, y por la cara que pone debe ser que piensa lo mismo que yo…

Comentarios: 0 / Compartí:

Postear comentario

Tu mail no será publicado. Campos requeridos marcados